A/B que ilumina decisiones difíciles
Probar es más barato que adivinar. Varía posición del botón, mensajes clave, métodos predeterminados y tiempos de recordatorio. Define hipótesis pequeñas con métricas claras: conversión, tiempo al pago, abandono por paso. Evita tests simultáneos que se pisen. Documenta resultados, guarda capturas y celebra aprendizajes, incluso cuando contradicen intuiciones antiguas. Con suficiente disciplina, el flujo ganador deja de ser opinión y se convierte en evidencia replicable, lista para escalar sin temor a efectos colaterales inesperados.